#Esternón 10: "Cuerpo cruza" sobre Transparentarse de Jazmín Herrera



Cuerpo cruza

Por Pablo Aranda


Sobre Transparentarse de Jazmín Herrera

Ría Libre – Ediciones rodeada de abejas, 2024, Córdoba.

 

Leo en un diccionario que el cuerpo que permite ver algo a través de sí o la cosa que no se manifiesta del todo son algunas de las características del acto de transparentar. En la escritura de Transparentarse, primer libro de Jazmín Herrera, el lector es arrojado a la experiencia, para volver a explorar el mundo. Pero en esta segunda exploración, aquello que vemos aún no se presenta del todo, a retazos aparece, asoma sus dedos en el borde. Lo percibimos ahí, a la espera. Presente, en espera.  Los poemas aquí reunidos trabajan con aquello que se insinúa sin revelarse por completo, lo que, podríamos decir, habita más allá de la evidencia. Entre lo visible y lo invisible, la pérdida. En la lectura asumimos el lugar de la espera por la pérdida y nos perdemos, no de norte, sino de visión. Perdemos una forma de ver, perdemos forma. Nos preguntamos dónde empieza y dónde termina el cuerpo. Nos preguntamos dónde las palabras y hasta dónde las cosas.

Los poemas se nos ofrecen a los ojos en una ordenación numérica, dibujando números, abriendo y cerrando, desde el cero hasta el ocho o desde el cero hasta el doble cero. La cruza como el deseo, insiste.  De esta manera, el libro pone en escena un cuerpo que cruza los límites y borra, se borra en el cruce. Cuerpo y naturaleza se vuelven, se dan vuelta sobre sí mismos, para abrirse en moscas, nubes, colibríes, nidos, plumas, donde la piel se hace paisaje.

“ser la vaca que mastica yuyo y pasto

Hasta saciar mis estómagos con antojo de clorofila”

El cruce toca la piel, para avisarnos que, también, se puede acariciar el descanso. La afectación y lo afectado se inscriben en el gesto vital del enamorado, es decir, el de perderse. En el cruce de los cuerpos, en la cruza donde se tocan, se penetran y se pierden, el lector queda prendido. Canta la naturaleza, la apariencia extraviada: “devoro el complemento”, “entrego luz al experimento”.

Transparentarse nos recuerda, a través del ejercicio de escritura poética, que hay más en los pliegues de lo real dispuesto a ser revelado.

 

Jazmín Herrera nació en el barrio de Flores, Buenos Aires, en 1989. Vive y escribe en Molinari, provincia de Córdoba, donde lleva adelante el proyecto editorial Ría Libre.


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